Argumentar es la estrategia por medio de la cual un hablante, expresándose en una lengua natural, llega a sacar conclusiones válidas (Stati 1990, en Fuentes ). Para Ducrot y Anscombre , argumentar es dar a A una razón para creer C. En este trabajo, estamos interesados en la argumentación como un proceso cognitivo de organización del razonamiento . Las operaciones argumentativas serán aquellas que cumplan la función de llevar a cabo esta labor. Ya hemos mencionado en el capítulo uno y tres cómo los marcadores discursivos ofrecen una cantidad de matices semánticos en la expresión discursiva del razonamiento que las conectivas lógicas no expresan. Así por ejemplo, en la Lógica Clásica, el marcador contraargumentativo pero pertenecería a la misma conectiva formal que la conjunción copulativa y .
La tipología de operaciones argumentativas que se expondrá a continuación tiene una base teórica basada en la Gramática del Texto y en las corrientes pragmáticas citadas en el capítulo anterior. Algunos de los tipos remiten a categorías cognitivas que tienen que ver con operaciones de pensamiento reconocidas por la Lógica, tales como la deducción y la inducción. Otros, en cambio, como la planificación discursiva o la reformulación, son propios de la actividad formulativa del discurso.
Estos son los tipos de operaciones argumentativas que hemos distinguido a partir de la anotación de los marcadores del C-ORAL-ROM:

  1. Generalización y Concreción.
  2. Coargumentación, Contraargumentación, Concesión y Opcionalidad.
  3. Hipótesis-Condición.
  4. Causa y Consecuencia.
  5. Reformulación.
  6. Topicalización.
  7. Síntesis y Conclusión.
  8. Planificación del Discurso.
  9. Digresión.
  10. Finalización discursiva: Definida, Indefinida y de Transición.
  11. Cambio de tópico.
  12. Escalaridad.
  13. Marco.

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