Modalizar atenuando con bueno

La atenuación es una subcategoría de la modalización mediante la cual el locutor restringe el alcance de lo dicho (Fouilloux, 2005). Esta estrategia discursiva se puede expresar a través de marcas morfológicas o léxicas tales como el sintagma en mi opinión, los verbos modales (poder), o también algunas formas verbales como, por ejemplo, el condicional (Quería un billete a París). Desde esta perspectiva, el marcador discursivo bueno también sería un modalizador atenuante, como demostraremos a continuación.

El ejemplo (4) corresponde a una conversación entre amigas en el trabajo; en ella, hablan de su día a día con los hijos y de la noche que han planeado para salir:

(5) *GEM: [<] <ahora / yo no puedo beber> // <no puedo beber> /

*ANA: [<] <vamos a arrasar> …

*GEM: / a mí no me podéis <emborrachar> …

*ANA: [<] <bueno / un> poquito sí //

*GEM: bueno un poquito //

*ANA: <hhh> //

%act: (1) laugh

 (efamdl40)

Según los usos del bueno citados en el apartado anterior, nos encontraríamos dentro de las funciones pragmáticas de bueno, esto es, aquellas que expresan aceptación, concesividad o conformidad. Sin embargo, aquí ofrecemos otro punto de análisis diferente para este marcador. A nuestro modo de ver, en este diálogo hay dos posturas diferentes: ANA no quiere beber y GEM sí quiere que beba. La forma de compatibilizar estas dos posturas, de conectar estos dos enunciados, sin que se origine un conflicto en la relación entre los participantes es atenuar la fuerza ilocutiva del enunciado “a mí no me podéis emborrachar” (una orden o prohibición) a través del marcador discursivo bueno, para después poder presentar una postura diferente en el enunciado que viene a continuación (“un poquito”).

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